Máxima ansiedad


La tierra comienza a tambalearse incesantemente a mi alrededor. Permanezco paralizado para recuperar la estabilidad.
Me encuentro en una extensa meseta delimitada por una cordillera que me rodea. Una roja claridad envuelve el ambiente sobre la niebla diseminada. Al fondo, las montañas oscuras dibujan su silueta ante el cielo carmesí. El suelo apenas se distingue escondido en la penumbra, se aprecian cárcavas o grietas a través de las cuales podría emanar lava. Es inútil permanecer en equilibrio, cuanto más lo intento más lejos estoy de conseguirlo. Una gota de sudor se desliza por la nuca y atraviesa la espalda sinuosamente hasta ser devorada por un pliegue de la ropa que obstruye su camino. Todo mi cuerpo arde acalorado. Miles de gotas transpirando al unísono me empapan.
Las montañas se acercan hacia mí concéntricamente, no hay posibilidad de huir. La línea del horizonte comienza a elevarse con rapidez apagando el fuego rojo del cielo. La penumbra se transforma en una abrumadora oscuridad. Me encuentro anquilosado con los ojos fuera de sus órbitas, inmovilizado como un roedor acechado por un gato que presiente su destino fatal. Saco las garras, suplicantes, todos los dedos se tensan y tiemblan.
Grito histérico ante una muerte inminente aplastado por las montañas que avanzan inexorablemente hacia mí hasta que, de pronto, se paran en seco, respetando el espacio que ocupa el exiguo volumen de mi cuerpo entre ellas. Se han alzado a centenas de metros de altura en torno a mí, formando el agujero en el que me encuentro. Grito hasta la extenuación consumiendo todo residuo de energía. Sin voz ni esperanza, la resignación trae la calma.
Lentamente abro los ojos. Me encuentro sentado en un sofá rodeado de personas que absortas me observan, escrutan cada uno de mis movimientos. El suelo vuelve a tambalearse, las montañas se abalanzan hacia mí bajo un cielo en llamas. Necesito huir de aquí y no volver jamás.

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19 responses to this post.

  1. Si estás sintiendo todo eso, me temo que, en efecto, necesitas unas vacaciones. Con urgencia, me atrevería a añadir.

    Saludos.

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  2. Un estupendo relato de ficción. Frases certeras que dibujan la angustia del individuo y su afán de huída de la realidad que le circunda.
    Un abrazo

    Responder

  3. Me has recordado “metamorfosis”, con la diferencia que el “cambio” lo percibes desde el exterior.

    También podría ser una metáfora: las montañas, las preocupaciones que te quieren atrapar, y tú, intentando huir de ellas.

    Muy conseguido. 🙂

    Responder

    • Posted by Charles on abril 4, 2011 at 7:58 pm

      Sí, las montañas representarían una amenaza aparentemente mortal que genera un pánico infundado, ya que no es real. Se intenta huir de él de manera infructuosa.

      Gracias maja!

      Responder

  4. ¡Se me encogía en corazón, mientras veía esas montañas avanzar!
    Uff, como has conseguido transmitir esa sensación aterradora, un rato más de lectura y me da un ataque de pánico!!
    En definitiva, un ataque de máxima ansiedad 😉
    ¡Besotes y feliz semana!

    Responder

    • Me cachis, he puesto “en corazón”, en lugar de “el corazón”… con ese chute de adrenalina, no encuentro las teclas, jeje

      Responder

      • Podría corregirlo pulsando editar, pero con tu segunda respuesta lo dejo como está para que tenga sentido.

        No lo vuelvas a leer no te vaya a dar un no sé qué… 🙂

        Besos

  5. Posted by Ana on abril 5, 2011 at 7:10 am

    ¿Es un sueño o realidad? Que angustia se debe sentir cuando hay algo que nos ocurre y no sabemos discernir si es realidad o ficción. Sobre todo si es algo angustioso.
    Saludos
    Ana

    Responder

    • Bien podría ser un sueño. Para esa situación que comentas siempre está el recurso de pellizcarse aunque no estoy seguro de que funcionara. 🙂

      Un saludo.

      Responder

  6. Qué horror! Menuda angustia!!
    Huye ya y que te den un buen masaje (o cáete de la cama si es ese el caso…)!
    Besos!!

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  7. Posted by Pericles on abril 8, 2011 at 8:07 am

    Joder que coincidencia con lo de máxima ansiedad, lo hablamos ayer, ¿recuerdas?. Mal asunto ese de la ansiedad. Creo que, como dice Alan, necesitamos más vacaciones. Las sensaciones que describes me conducen a esa desagradable angustia que es preferible no experimentar jamás. Muy bueno.
    Salu4

    Responder

    • El miedo nos mantiene vivos porque nos hace ser cautos. Pero quizá la ansiedad, tal y como la conocemos, sea el fruto de miedos sin fundamento que cuando son tan desagradables sería preferible, como tú dices, no experimentar jamás. Thanks a lot!

      Responder

  8. Bien reflejada la angustia. Pienso en las personas que, sistemáti-
    camente, son asaltadas–en sus ensoñaciones–por estas imágenes negras y cómo se enfrentarán al día siguiente.

    Responder

  9. Posted by Jules on abril 12, 2011 at 8:12 pm

    Be water, my brother!!!!

    Conozco esas sensaciones. Abraxoss.

    Responder

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