Un final brillante

Me senté en el suelo al pie del estanque con las piernas cruzadas. Tendí la camiseta mojada sobre el escalón. Apoyé las manos por detrás de mi espalda introduciendo los dedos entre las tablas de madera que conformaban el falso suelo. Me encontraba inclinado frente al sofocante sol. El sudor corría por todo mi cuerpo, apenas las cejas impedían que las gotas superasen su dique. La música sonaba dentro de mis oídos. El cable pegado a mi pecho desaparecía en el interior del bolsillo. George Michael cantaba con su antigua banda, e intenta hacerle entender a su madre que es alto, guapo, fuerte y lo suficientemente mayor como para que confíe en él a cambio de no darle explicaciones acerca de sus fiestas y sus escarceos amorosos. En el siguiente tema cantaba sobre el Club Tropicana. Se encuentra en una fiesta, pide una copa y, apoyado en la barra, permanece espectante antes de decidir qué hacer.

Entreabrí los ojos como si elevase un toldo pesado y caliente. Mis piernas mojadas de sudor, estaban brillantes, tanto que parecían de plástico. Observé un trozo de madera astillada en el que podían apreciarse todas sus hebras en la misma dirección. Tocando el cordón de mi zapatilla había un clavo medio fuera, oxidado y en su cabeza se distinguía un relieve cuadriculado. La estampa que abarcaba mi vista parecía un fotograma, un cuadro, una ilusión inerte ante la quietud que me rodeaba. Me imaginé asomado al balcón de mis ojos analizando el brillo y la  luz increíble que desprenden los cuadros de un museo. Los más impactantes que recuerdo en cuanto a luminosidad son los de Vermeer. En efecto, él podría ser el creador de todos los cuadros de la sala. Una sala invadida por la luminosidad intensa de las pinturas como si fueran ventanas abiertas de par en par.

– Perdone, qué está haciendo? Escuché a mi espalda. – Estoy observando el cuadro. Respondí convencido. – Tenemos que limpiar el suelo. Espetó el jardinero.

Recogí mis cosas, me puse en pie y me fui con la música a otra parte. Y por supuesto, a ese museo no pienso volver.

Safe Creative #1208222156836

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8 responses to this post.

  1. Qué gran placer es….OBSERVAR y SABER MIRAR un cuadro ¿verdad? Igual que mirar la vida…. Un beso

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  2. Me gusta muchísimo.
    Qué placer tenerte otra vez, entre nosotros.
    Besitos

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  3. Eso es lo que has descrito, un fotograma. Impecable.

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  4. Muy bueno se extrañaban tus letras…

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  5. Muchas gracias a todos 🙂 echaba de menos el blog con vuestros comentarios. Besos

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  6. Y justo hoy me paso por tu blog con el pensamiento de “por si acaso…” y he terminado diciendo: “¡¡¡ostrás!!! qué bien que ha vuelto!!”

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  7. Está bien escrito y la idea es genial

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