Telebasura

imagesActualmente existe un programa televisivo en el cual se compite mostrando el talento artístico en todas sus vertientes, entre las que destaca, la musical, acrobática, humorística, etc. En esta ocasión, un concursante había leído e interpretado, con una gran voz, un fragmento del popular libro: “El Cipote de Archidona,” la segunda actuación trataba del asombroso talento de una equilibrista que creaba figuras con los pies apoyados en la minúscula punta de una especie de largo manubrio. Este programa denominado, en su versión española, “tú sí que vales” recibió en tercer lugar la visita de un adolescente dispuesto a mostrar su habilidad con el piano. Antes de tocar, lo advierten de que el jurado no alberga dudas de la inexistencia de opciones para él de pasar a la ronda final del concurso. En programas anteriores disfrutaron ya de un verdadero maestro del piano. El chico hace caso omiso del comentario y comienza a tocar. No lo hace mal. De repente, cruza las manos sobre el teclado, sin alterar ni una sola nota de la melodía, comienza a hacer alarde de su curiosa habilidad. El componente más benévolo del jurado eleva una ceja.

Acto seguido, entra un segundo piano a escena empujado por dos hombres hasta situarlo a la espalda del chico. Éste se gira cara al público, colocando una mano en cada teclado, continua tocando la pieza, que a intervalos se va haciendo más intensa, sin fallar una sola nota. Los miembros del jurado cuchichean entre ellos. Con mucha destreza se quita un zapato y sube el pie al teclado que acompaña la melodía con sus notas. El público y los miembros del jurado muestran leves gestos de sorpresa ante sus facultades.

El pianista inclina la cabeza, hacia el teclado, da la impresión de que puede sentirse mareado, pero para asombro de los presentes, se encuentra interpretando un “solo” musical tecleando con la punta de la nariz. Picotea cada tecla a una velocidad vertiginosa como lo haría la más rápida de las gallinas comiendo pienso en el corral. La melodía evoluciona “in crescendo” hacia el momento álgido de la pieza. Uno de los miembros del jurado se levanta de su silla sin perder un solo detalle ya que el chico empieza a intercalar la nariz con una de las orejas al mismo tiempo que usa ambas manos. A riesgo de desnucarse, se inclina hacia detrás tocando el teclado del otro piano con la cabeza. Todo el público en pie asiste incrédulo a un espectáculo cada vez más insólito.

La música disminuye momentáneamente su intensidad entre los sonidos agudos y delicados que conforman el inicio del final del tema. Una de sus manos desaparece del teclado, se encuentra en su entrepierna. Se encuentra hurgando algo ahí debajo. Nadie puede creer que esté ocurriendo aquello. La gente con los ojos como platos observa anonadada cómo el adolescente saca el pene del interior de sus calzoncillos y se pone a taladrar simultáneamente y sin piedad el teclado de ambos pianos. En pleno paroxismo de su actuación, con las teclas del piano saltando por los aires como los restos óseos que vuelan, en aquella película de Kubrick, tras ser golpeados con un hueso por un mono.

Se hace el silencio, entre sollozos, todo el mundo observa. El jurado procede a valorar la actuación.

Visiblemente alterados intentan articular palabra, entre titubeos, sus voces patinan. No creen acertar la manera de valorar lo que han visto. Uno de los miembros saca fuerzas de flaqueza y se arranca a hablar con aparente entereza.

– Hola Jose Félix, voy a ser yo, la chica, quien se aventure a dar la primera valoración. Vamos a ver cómo se puede enfocar esto que hemos visto. Hemos asistido a un espectáculo sin precedentes. Has comenzado haciendo peripecias con las manos, después has procedido a picotear las teclas con la nariz, cosa que, si fueras chato, tu actuación habría perdido continuidad y lo mismo te digo de las orejas. A continuación, eso que has hecho con la cabeza hacia atrás – se queda pensativa – no sé cómo has logrado pulsar las teclas que querías pulsar. Me he quedado sorprendida. Pero con lo que más sorprendida me he quedado, como el resto de la gente que estamos aquí, es con el momento en que te has sacado el pito. ¿Qué digo, pito? El mandoble ese que te has sacado de repente, hijo. ¡Menudo pollón! – grita, desconcertada.

– Tengo que decir que a mí también me ha sorprendido – interrumpe otro de los componentes del jurado conocido por ser un gran showman – ese gran pito que portas. Sé que estamos fuera de horario infantil y que podría hacerlo pero no voy a competir contigo, la voy a dejar aquí guardada que es donde debe estar – dice dirigiendo la mirada hacia su entrepierna. – Hay que mencionar también el arte que tienes para descalzarte sin usar las manos. Para finalizar te digo que me ha encantado ver de lo que eres capaz, aunque es una lástima cómo han quedado los dos pianos que ha conseguido la producción del programa para tu actuación.

– Eso te iba a decir yo – espeta el más exigente y profesional de los componentes del jurado que trata siempre de emitir el juicio más acertado para cada concursante. – He de decir que me quito el sombrero ante tu actuación, sin duda, laboriosa, complicada y digna de un talento muy por encima de lo común. Te dijimos, antes de tu actuación, que por aquí pasó hace un par de días un personaje que es una eminencia del piano, un docto en la materia – expresa con seriedad y elocuencia – y que por ello lo tienes difícil pero ahora nos encontramos con que no sólo tocas muy bien sino que encima dejas a la altura del betún al pianista jocoso de los hermanos Marx. Por otro lado me ha parecido un espectáculo bastante grotesco que te sacaras la chorra y golpeases con ella los dos pianos hasta destrozarlos – dice enojado el tercer componente del jurado – ¿Sabes lo que cuestan? Los vas a pagar tú con el dinero que ganes aquí. Y de eso me voy a ocupar yo personalmente porque te voy a llevar a la final. Creo que es unánime nuestra decisión así que te digo que:

(gritan al unísono) ¡TÚ SI QUE VALES!

Safe Creative #1208262175514

Anuncios

7 responses to this post.

  1. Después de leerlo y releerlo, no me queda más remedio que escribir: ¡tú si que vales, tío!

    Responder

  2. jejjeejej, ¡por favor Charles, dime que todo es producto de tu imaginación!!
    Ah, vale… veo que lo has puesto en la categoría “Delirios varios”, esa misma donde eres insuperable!!, jejejeje

    Como siempre un placer enorme leerte 🙂
    Muchos besitos!!

    Responder

  3. Posted by Dani on mayo 6, 2014 at 12:19 pm

    Jajaja!!! Dabuten!!!!

    Responder

  4. :)) thank you!!

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: